Artes Oscuras

El hombre caminaba por Pocas Luces, furioso. Lanzando insultos al aire. Un ramo de rosas se mecía violentamente en su mano mientras daba grandes zancadillas. Camino por diez cuadras, cruzo el bar de mala muerte, la plaza, y la iglesia. Hasta que dio en la casa de Sala.

Rabiosamente golpeo la puerta de madera oscura. Una chica de pelo largo salió sorprendida.

– ¡Usted es una impostora! – vocifero el hombre lanzándole las flores, al pecho de la mujer.

– ¿Que paso?

– ¡¿Qué cree que paso?! ¡Su magia no funciono! ¡Ella olio las rosas y nada!

– Tranquilo, podemos probar otra cosa – lo tranquilizo la chica tomándolo de una mano – evidentemente Leti es una mujer más fuerte de lo que creía, preparare otra pócima, más fuerte.

– ¡NO! ¡Estoy harto de ella y sus constantes negativas! – El hombre rompió en llanto – Quiero que me devuelva mi dinero.

La mujer lo miro con dureza.

– Usted sabe que yo no cobro.

– ¡Págueme por mi dignidad perdida! ¡Por daños a mi persona! – La señalo con un dedo – ¡por impostora!

– Se ha vuelto loco –la chica le cerró la puerta en la cara.

El hombre siguió lanzando amenazas por unos minutos. Cuando entendió por fin que aquello era en vano. Decidió ir al bar del pueblo a emborracharse, como única poción mágica posible para olvidar a Leti.

Camino hacia el bar. Paso por la iglesia del tiempo que se encontraba vacía, pero abierta como siempre. Solo vio a unos mendigos en la puerta. El, como todos en el lugar, era devoto de esa creencia, pero resignado y con el desamor de su elegida oprimiéndole el pecho, decidió surcar otras creencias. Y la única excepción en el pueblo era conocida como la Bruja de Pocas Luces.

– ¿Mirko?

Se detuvo cruzando la oscura plaza, enfoco la vista. Una silueta se divisaba en uno de los viejos bancos de madera. Se acercó hasta encontrarse al loco del pueblo.

– Pica, ¿Cómo estás? – dijo el afligido hombre sin ánimos de detenerse a charlar con un loco.

El muchacho le mostro una botella de vodka y una mirada obnubilada de destilación.

El hombre entendió en ese instante que un loco con alcohol para compartir, era una poción mágica mucho más fuerte que un vaso de un bar. Tomo la botella ofrecida y se lanzó sobre su garganta una buena cantidad de Vodka al tiempo que se sentaba.

Tuvieron un silencio de casi media hora donde solo se pasaron la botella, hasta que Pica lo rompió.

– ¿Por qué bebe?

El hombre lo miro como pudo. Entonces se le reactivaron los sentimientos, las lágrimas volvieron a aflorar en su rostro, aunque todavía no se acordaba bien por qué.

– Si no quiere decirme está bien, solo que, un hombre como usted, no suele hacer esto.

– ¿Y cómo es un hombre como yo?

Pica observo el rostro destruido del compañero de vicio de turno. Y solo se encogió de hombros mientras le dio otro sorbo a la botella.

Mirko le contó lo sucedido a Pica que lo escucho atentamente.

– Jodido el amor cuando no es correspondido.

– ¿Qué puede saber un loco de eso?

– Le aseguro que poco y nada – comentó Pica sin sentirse ofendido – pero usted debe saber que la Bruja no falla. Ella es buena de verdad.

– ¿Cómo lo sabe? Nadie me dio buenas referencias, solo me acerque por desesperación.

– ¿Le puedo hacer una pregunta sin ofender?

Mirko asintió bebiendo un sorbo más de vodka.

– ¿Vale la pena buscar tanto a alguien que no lo quiere?

El hombre permaneció con la vista en la nada.

– ¿Ha estado enamorado alguna vez? – le retruco al loco.

– Digamos que sí.

– Solo podrá entenderme si estuvo enamorado, si no pensara que el loco soy yo.

Pica sonrió.

– Mi cordura no se perdió en una mudanza, hombre – dijo el loco sin tapujo y poniéndose serio prosiguió – Hace casi una década atrás, solía ser una persona como usted. Trabajaba, estudiaba y cumplía con todas las obligaciones como buen ciudadano. Y un día, me cruce con ella, la persona que me revoluciono el estómago y las funciones cerebrales. Sin conocer siquiera su nombre, yo daba lo que fuera por permanecer un rato más cerca de  esa mujer. Tenía un pañuelo en la cabeza, y una sonrisa inmensa. Yo llevaba conmigo en ese momento, mis deseos de encadenarme a alguien, creo que de no haber sido por eso, hoy sería otra persona. Pero no, ese día lleve mis deseos en la mochila en mi espalda. Fue en una parada de colectivo. Al ver como yo la observaba, tímidamente lanzo un “hola”… es increíble – contaba Pica cerrando los ojos, viajando en el tiempo – como funciona en el cuerpo este sentimiento, recuerdo la primera vez que oí su voz. Esas vibraciones que ingresaron en mi organismo, me desestabilizaron. Trate de contestarle pero me salió una especie de ronquido. Entonces ella, me miro preocupada por primera vez. “¿Por qué no caminas?” me lanzo y yo abrí grande los ojos, solo iba a tomarme el micro para ir a seis cuadras. “Lo siento debo irme” dijo sin más, y cuando estaba pensando en alcanzarla y preguntarle qué le había sucedido, “No me siga” agrego de espaldas mientras se alejaba.

– Qué mujer más rara – Mirko estaba bastante bebido, pero escuchaba con atención – ¿Jamás la volvió a ver?

– Claro que sí, fue hace cerca de un mes. La vi en la florería de la esquina.

– ¡El negocio donde trabaja Leti! – Vocifero Mirko levantándose de su asiento – ¡Que ironía hombre! Podríamos ir a comer los cuatro si solo nos dieran una oportunidad. ¿Qué hacia esta mujer en el negocio?

– Hablaba con una mujer alta de pelo enrulado y ojos verdes.

El hombre lanzo unas lágrimas. Mientras volvía al asiento.

– Era mi Leti.

– Me quede escondido detrás de un contenedor de basura. Pero entonces ella noto que yo estaba ahí, no sé cómo lo hizo. Camino hacia mí, imagínese yo estaba vestido con estos harapos. El corazón después de años me volvía a latir como si fuera un niño, sentí esa pulsión de vida en el cuerpo, pero también vergüenza. Ella se encontró con una persona totalmente distinta a la que vio hace años, creí que no me reconocería, con la barba y el pelo desaliñado. Pero lo hizo. Me pregunto como estaba, si necesitaba algo. Me miraba como con pena, como arrepentida de algo.

– ¿Y qué le dijo usted?

– Nada, otra vez la voz se me puso la voz ronca de los nervios. Ella me tranquilizo y me pidió que la acompañe. Caminamos cruzando el bar, esta plaza y la iglesia, hasta que llegamos a una puerta oscura de madera.

El hombre se volvió a parar, contemplaba a Pica consternado.

– ¡Lo llevo de la Bruja! – Dedujo Mirko y luego tras una revelación divina retrucó – ¡Ella le pidió a la bruja una maldición para usted! Y lo llevo para que se la deshagan al verlo tan… loco.

– No, ella era la Bruja. Me había enamorado de la Bruja.

Mirko estaba conmocionado, volvió a sentarse tomándose el rostro.

– Me dijo que solo al verme, se dio cuenta de que yo había quedado maravillado por ella. Sala deduce el futuro y me vio sufriendo por ella, entonces trató y fracaso, y claramente lo hizo. De alejarse de mi para que yo no sufriera su desamor. Me dijo que me lanzo un maleficio para que pierda la razón, ella me convenció de que vio mi futuro, este futuro, y era menos malo que el otro. Se maldijo ella, por no poder retribuir el amor de un hombre. Me pidió perdón y me explico que decidió quitarme la cordura porque entendió que de todos modos la iba a perder con ella. Mediante un palabrerío raro y haciéndome beber un trago asqueroso, me la devolvió.

– ¿Entonces usted ya no es un loco?

– Ahora soy un loco cuerdo. Pero para que querer la cordura, si lo que necesitaba era que ella enloqueciera conmigo – expreso Pica – le pedí una oportunidad, pero me dijo que era imposible, que ella pertenecía a otros Dioses, a otro tiempo, a otras almas. Todo esto estaba olvidado por mí, hasta que ella me devolvió la cordura. Ahora recordé todo, y temo que ella fracaso nuevamente al devolvérmela. Le pedí que me la quitara entonces, pero no quiso hacerlo, me ofreció su amistad para lo que yo necesite y me pidió que me retire que tenía cosas que hacer, entonces cuando salgo me cruce a la mujer de la florería. Ella le llevo un ramo rosas a Sala.

Mirko lo miro lleno de rabia.

– Así es amigo mío – se lamentó Pica dándole unas palmadas en la espalda – La bruja no fallo, la que pidió ayuda primero fue tu chica. La poción en las flores no era para ella, era para ti. Y aparentemente también te quiso salvar de un futuro de desamor. Bienvenido al mundo de los locos.

 

 

 

 

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