El hincha Argentino

Una vez en un recreo de la secundaria, un compañero del curso, David, se me acerco tímidamente y me hizo una pregunta. En verdad primero miro para todos lados para ver si había alguien cerca y me dijo si podía hacerme una pregunta. Todo ese movimiento me alerto de que lo que venía a continuación no era algo que yo debía promulgar con el resto de la raza. Y me asuste. Porque creí que me iba a decir que le gustaban los hombres. Y si bien no tengo nada contra eso, no era algo que yo a mi edad quería saber. “Si sos puto no me lo digas” pensé. Pero trague saliva y le dije: “Si boludo ¿qué pasa?” en el tono más espanta afeminados posible. El volvió a mirar para todos lados y me dijo “No es una pregunta, es más bien una explicación” respire, no me imagine pidiéndome una explicación sobre por qué le gustaban los hombres. “¿Qué queres que te explique?” le dije ya riéndome. “¿Me explicas la ley del off side? Porque no la entiendo”

Entendí absolutamente todo su revoleo de miradas, todo su circo de timidez, su tono tembloroso y su pánico explícito a que yo repitiera lo que me dijo en voz alta. Entendí todo eso porque mi puño, sin pedirme permiso se me cerró con mucha furia y me vinieron ganas de trompearlo.

“¿me hablas enserio?” le repetí tres veces con mucha bronca en la voz. Era imposible de contener la calentura. Mire a todos lados buscando a alguien para entre dos cagarlo a puñetes, primero porque soy muy cagón y segundo porque David peleaba bien. Jugábamos al futbol en los videojuegos, en el colegio, en la canchita. ¿Cómo no iba a saber lo que era el “off side” el fuera de juego, la posición adelantada?

Para que se entienda mi descalabro emocional tengo que ubicar esta situación en un contexto adecuado. Lo que sucedió, esa pregunta que hizo, es crimen en cualquier parte de Argentina por cómo se vive el futbol. Pero como si esto fuera poco, fue en Rosario. Su pregunta fue una falta de respeto, una ofensa. En Rosario podes no saber el “Padre Nuestro” pero de futbol hermano… En Rosario muere gente inocente cada día, pero mi tatarabuela de ochenta y siete años cuando me ve lo primero que me dice, como puede pobre, es “¡Como anda Central, nene!”

David no era de mi círculo de amigos íntimos, fuimos cercano no más de dos años por que vivíamos a pocos metros pero después yo me mude y solo fuimos compañeros de curso. Me había olvidado de él, y de su pregunta estúpida, y de la secundaria, y de ese uniforme que usábamos. Pero paso algo que me hizo recordarlo. Paso que lo vi en realidad. No acá, no en Rosario. En la tele, en Brasil, en los Juegos Olímpicos.

Paso en el partido de Básquet donde Argentina quedo eliminado de la mano de los EEUU. Paso en uno de los momentos finales del partido. Justo después de que la televisión enfoco a dos jugadores del equipo de los sueños. Dos jugadores que estaban en el banco. Y por alguna razón dejaron de mirar el partido, dejaron por un momento de observar el espectáculo que estaban dando en la cancha para mirar otra cosa. ¿Qué miran? Me pregunte. Uno de ellos empieza a mover su cabeza a un ritmo. Miraban asombrados. Embobados. Y lo que veían no era otra cosa que la pasión propia que tenemos los Argentinos para vivir los deportes. Pero entonces, me levante de la silla sobresaltado. Se me cerró el puño. Me invadió una bronca antigua. La cámara había dejado de apuntar el asombro de dos jugadores Yankees, ahora se encargaba de mostrar una escandalosa y alborotada tribuna colmada por su mayoría por Argentinos saltando, revoleando banderas, algunos con el torso desnudo. Otros colgados de los barrotes de seguridad. Pero mi bronca me broto cuando la cámara hizo foco en un grupo de la tribuna, en uno de los más revoltosos. Me llamo la atención uno en particular, que primero apareció de espalda invitando con sus manos a gritar más fuerte a otros albicelestes que se acercaron desde otro punto del estadio a esa tribuna. Cuando giro, se sacó su remera y empezó a agitarla en el aire, estaba desencajado.  Era David. David, en su vida había visto una pelota de básquet. Estoy seguro que no sabía ni los nombres de los jugadores. Ni las reglas. Seguro no entendía ni siquiera si habíamos ganado o perdido. Pero algo si había entendido. Entendió la locura con la que vive el hincha Argentino el deporte. Y lo entendió a la perfección. Y me sentí más amigo de él que nunca cuando vi que su canto estaba dirigido a tres brasileros que estaban a pocos metros que acababan de celebrar otro triple del Dream Team. Les demostramos a los brasileros que somos peores que ellos. Que somos más revoltosos e indisciplinados, se lo demostramos en el dos mil catorce con el mundial, y ahora en los juegos olímpicos. “Somos locales otra vez” les cantamos en la cara, en la jeta. Les robamos la fiesta, el carnaval, el alboroto y la algarabía. Pusieron la casa y nosotros le armamos la fiesta. Y lo hicimos en Básquet, en Tenis y en todos los deportes que competimos. No sabemos hinchar como los demás, nosotros hinchamos así, como si fuera futbol, en cualquier deporte. Tal vez somos hinchas de futbol frustrados que nos dimos cuenta en los juegos olímpicos que ser Argentino es algo más grande. Y estoy seguro que, como David, la mayoría de las personas que gritaban por la albiceleste no entendían mucho del deporte. Pero que tiene. Somos un país que no se destaca tanto por las medallas que consigue, sino mas por la fervorosidad inocente que nos mueve a creer en lo imposible. Me sentí más amigo que nunca de David. Que lastima que ya no nos hablemos.

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13 Comentarios Agrega el tuyo

  1. allamas2000 dice:

    Genial¡¡ Estuve viendo el partido con España y ya me pareció espectacular el apoyo de la hinchada.
    Esto me lo aclara

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    1. No entendemos el deporte sin esa pasión desaforada, perdonen por la indisciplina. Saludos!

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      1. allamas2000 dice:

        Nada de eso¡¡ Colorido y pasión son conssustanciales al deporte y a la vida

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  2. Ani dice:

    Es así, creo que demostramos mucha pasión (me incluyo porque soy argentina), nos sale sola! Me encantó que se transmitía eso en casi todos los deportes de grupo, que fui los que más vi. Es algo que va más allá 🙂
    Un beso!

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    1. Nos sale así, hay quienes pensarán que somos desmesurados y exagerados. No es virtud es falencia a la que le encontramos belleza.

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  3. Es algo innato, eso se lleva en la sangre, esa pasión del hincha argentino, es como el sabor y el disfrute del aficionado colombiano, donde vamos armamos la fiesta, pero ustedes donde van dejan en claro que salen a ganar. Saludos

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    1. Clarocy obviamente estoy exaltando la figura de los argentinos por serlo. Pero la mayoría de las hinchadas de Sudamérica somos así. Incluído Brazil, Colombia y Uruguay, etc.

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  4. Quecoyote dice:

    Pues ahora anima a España. Jeje.

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    1. Estoy seguro que David lo hará por todos!! Jaja. Saludos

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      1. Jaja! No me esperaba para nada este post! 👌🏼 ¡qué grande!

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  5. Jaja gracias! El factor sorpresa es lo mío 😁

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  6. Poli Impelli dice:

    Va en el ADN, no tenemos remedio 😉
    Abrazo argento.

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