Unos Versos Paralelos.

El sueño me estaba venciendo. El codo izquierdo ya me había fallado en dos oportunidades, cediendo para que se me parta la cabeza contra el teclado, por suerte me desperté milésimas de segundos antes del impacto.

Hacía más de veinte días que no escribía una entrada en el blog. Me había obligado a hacerlo esa noche, pero la inspiración no llegaba. Lo único que llego y de manera estrepitosa, fue el cansancio. Estaba al borde de apagar la computadora, cuando una entrada me llamo la atención. El nombre me despabilo un poco y me hizo soltar un “Ja”. Por la coincidencia. Es que yo tenía escrito en una de mis últimas entradas, un texto con el mismo nombre. Solo una palabra cambiaba. Me dio una leve gracia pensar que alguien podía perder el tiempo en copiarme el título. Porque una palabra la puede cambiar cualquiera. Pero el título rezaba prácticamente lo mismo, más o menos. Mayor fue mi sorpresa y se me fue la gracia en el rostro, al percatarme del título del blog. Me mordí la lengua de la bronca, al sentir que estaba siendo plagiado por un gracioso. Porque era un plagio burlesco, hasta cínico diría.

Entre a su blog, cuyo nombre era “Muchas Luces” y me dirigí a su última entrada “Ensayo a horas de un Siempre” Pegue un puñetazo de la bronca, al notar que su texto era muy parecido al mío “Ensayo a horas de un nunca”. Lo único que hacia el muy bandido, era alternar palabras. Era una historia antónima a la mía. Mi historia hablaba de un rechazo, la suya de una atracción. La mía hablaba de soledad y ausencia, la suya de afecto y compañía. Que hijo de puta pensé. Automáticamente fui a su perfil, buscando algún tipo de contacto para mandarlo a la re mismísima mierda, y otra vez me sorprendí. El muy hipócrita, tenía una foto mía y mi nombre, en su entrada de presentación. Bufe re caliente de la bronca, hubiese sido mejor descubrir un plagio normal, coherente. No, esto era más bien, una tomada de pelo. Vi su correo electrónico al pie de la foto, MI foto.

Le escribí todos los insultos que había aprendido hasta el momento  y busque otros en internet. Lo tilde de farsante, imitador y socarrón, con las palabras más hirientes que encontré. Lo amenacé “Si no borras esa foto, esa entrada cínica y el blog entero, la puta que te pario, te voy a denunciar

Ya me había olvidado del sueño y de todo, lo único que quería, era que el muy sorete me responda. Era tardísimo y seguramente no lo iba a ver hasta el otro día, pero no podía irme a dormir así. Estaba muy desencajado. Me fui a batir un café dispuesto a hacer guardia toda la noche. Cuando volví a la pc, ahí estaba.

En el buzón de entrada, un nuevo mensaje. Desconcertante.

“Salí de donde estés, van por v

Ese mensaje tenía menos sentido que lo sarcástico de copiar mi blog y alternar el contenido.

Pensé un momento, y comencé a insultarlo nuevamente en todos los idiomas y colores. Pero entonces alguien golpeó la puerta de mi departamento. Me quedé quieto observando la entrada sin levantarme, todavía interactuando con el teclado. Volvieron a golpear. Me levante con movimientos mudos y me acerque hasta enfocar el visor de la puerta. Se me acelero el corazón, dos tipos de trajes y lentes oscuros del otro lado de la puerta, permanecían inmóviles.

– Abrí la puerta o la tiramos abajo – una voz autómata sonó del otro lado.

Con mucho miedo, abrí un poco la puerta colocando un pie detrás de la misma para bloquear algún tipo de estampida. Tartamudeé un “¿Qué pasa, quiénes son y qué buscan?” pero ya era demasiado tarde, ni mi pie, ni el peso de mi cuerpo pudieron detener la entrada de ambos sujetos al departamento. Grité y luché pero ya me tenían tomado. Uno me sujeto por el cuello y me inyecto algo. Entonces me morí.

O eso había creído hasta que, no sé cuánto tiempo después, me desperté en una habitación de paredes, techo y pisos, totalmente blancos. Lo único que interrumpía esa perfecta blancura, era una ventana con vidrio espejado en una de las paredes. Un grupo de personas estaban delante de la ventana, algunos la golpeaban, otros conversaban en grupitos. Uno me vio tirado, y se me empezó a acercar. Y entonces, grite de espanto y retrocedí. Esa persona y todas las que estaban en la sala, que también me miraron por mi grito, eran iguales a mí. Idénticos. Lo único que cambiaba, era la vestimenta, el peinado. Algunas hicieron señas de desaprobación, otras rieron tristemente y siguieron en lo suyo. El igual a mí que se me había acercado, me tendió una mano.

– ¿Estas bien? – ¡tenía mi puta voz!

La situación era insólita y me daba temor, pero esa cara no asustaba a nadie, le acepte su mano. Y una vez que me paré, le preste atención. Mirando rápidamente al resto, comprobé que era el más parecido a mí por la forma de vestir y peinarse.

– Soy el del blog – dijo temeroso.

– ¿Qué significa esto? – esto no se comparaba con una entrada de un blog.

– ¿Escuchaste hablar de los universos paralelos? – Abrí los ojos sorprendidos – bueno, estos somos nosotros, o lo que podríamos haber sido de haber tomado decisiones diferentes.

Mi otro yo, el de Muchas Luces, me había empezado a decir algo referido al blog, pero lo deje atrás. Empecé a caminar hacia el grupo de yos, que me empezaron a mirar con curiosidad. Se me acerco uno muy bien trajeado y con un maletín.

– ¿Y vos, cuál es tu historia? – el grupo que estaba con él, de tres yos más, también se acercaron. Uno era claramente músico. El del medio, pobre, me acongojo un poco mirarlo. Era un hombre de la calle lleno de harapos, el tercero, ligeramente afeminado me miraba sonriendo, trague saliva.

– Bueno te contare la mía – dijo el bien trajeado, volviendo a captar mi atención – Soy vendedor de productos, vivo con mi maletín a cuesta, observa – abrió su maleta y sacó un perfume y una pequeña tarjeta con una fragancia espantosa – este producto de lo más fino del mercado, lo vendo a un precio inigualable, único, que no existe. Por compras en cantidad te lo estarías llevando prácticamente regalado, ¿Qué decís? ¿Tenes negocio? ¿Una multinacional? Te dejo mi tarjeta – me asusto cuando metió su mano en mi bolsillo del pantalón, muy afectuoso me palmeo  la espalda. Vi al yo puto morderse el labio, seguro quería él meter la mano en mi pantalón, que asco pensé – ¡Vamos! No puedo ser yo la mejor y más perfecta forma de nosotros.

Deje al trajeado atrás, junto con el músico que estaba tarareando un tema, el mendigo que contaba unas monedas y el afeminado que se miraba las uñas. Me dirigí hacia uno que estaba golpeando la ventana. Tenía aspecto rastafari, vestía solo una bermuda, ojotas hawaianas y el pelo largo estaba lleno de rastas.

– ¡Los veo, reptiloides! Déjennos salir – se percató de mi presencia y me hablo – están ahí atrás, debatiendo que hacer con nosotros.

– ¿Nos van a matar? – pregunto un yo que también se había acercado. Éste estaba rapado, traía consigo un suero y vestía ropa de internación, estaba muy pálido. Me sacudió más que el homosexual.

– Si no encuentran manera de arreglar lo sucedido si, eso escuche de los hombres que me fueron a buscar a mi casa rodante – explicó el yo de las rastas.

– ¿Y qué sucedió? – pregunte tratando de divisar algo detrás de la ventana espejada, pero solo me veía a mis mismo, y a todos mis yo mismos.

– Parece que dos de nosotros se contactaron. Y ya saben, eso genera caos, Incongruencias de espacio en el tiempo, muchos problemas.

Trague saliva y busque al yo de muchas luces, estaba atrás mío, mirándome fijo. Con una expresión rara en su rostro.

– ¿Sabemos quiénes fueron? – indagó el yo enfermo.

– Nosotros no, pero supongo que ellos si – advirtió el de las rastas. Golpeó con fuerza la ventana y los insultó.

– ¿Por qué lo señalas? – giré al escuchar al enfermo hablar.

No me hablaba a mí, es decir, si pero no. Se dirigía al de Muchas Luces, que con una expresión de enojo en su rostro me señalaba.

Le di un manotazo a su brazo erguido, desesperado. Pero se alejó un poco y volvió a señalarme, el resto se empezó a percatar. Lo mire con suplicas. Pero él estaba muy enojado.

– ¡Fue él! Él me contacto.

Todos se me acercaron y me miraron con odio, hasta el puto. Igual hubo dos que me dieron más miedo. Uno vestido de efectivo policial y otro con pinta de ladrón de blindados, que tenía brazos gruesos y tatuados.

– Por tu culpa nos mataran a todos – apuntó el tatuado, y escupió mis pies, lleno de rabia.

Aterrorizado retrocedí hasta quedar pegado de espaldas a la ventana. Pedía calma con los brazos, pero todos mis yo, muy enojados se me acercaban.

Giré y empecé a golpear la ventana con fuerza, pidiendo ayuda. Los otros yos me empezaron a tomar de la cabeza, del pelo, de la ropa. Me acostaron a la fuerza. Los veía a todos alrededor mío.

Entonces, desde todos lados comenzó a brotar un gas. Todos empezaron a toser, incluso yo. Cuando respire el gas empecé a tener dificultades respiratorias. Los ojos me empezaron a llorar. Parecía algo lacrimógeno. Como pude, vi que trajeados ingresaron con máscaras especiales, de una puerta oculta en la blanca pared. Me sujetaron y me sacaron a la rastra de ese lugar.  El resto seguía tosiendo y ahogándose tirados en el piso.

Me desperté.

Levante la cabeza del teclado. Sentía las letras en mi rostro. Al principio no entendí nada. Después de unos minutos donde me recompuse de un aparente viaje al espacio. Enfoque la computadora y recordé. Con toda la velocidad que pude, busque “Muchas Luces” pero nada. Me quede pensativo y una sonrisa de alivio se me empezó a distinguir en el rostro todo marcado por las teclas. “Ensayo a horas de un siempre” escribí en el buscador, para recuperar mi entera tranquilidad. Y nada. La sonrisa y un carcajeo de alivio ahora sí, ya eran evidentes. Tome mi cabeza con ambas manos, no pudiendo creer el viaje que acababa de hacer. El cansancio, descubrí, nunca se había ido. Decidí irme a dormir, ya que ahora podía.

Fui caminando como pude hasta la pieza, sentía que había vivido un jet lag.

Cuando me sacaba el pantalón, noté un olor asqueroso. Estremecido, luego de meter la mano en el bolsillo del mismo, observe espantado lo que tenía en mis manos, una tarjeta de un vendedor con mi nombre y apellido.

Me fui a dormir con la certeza, de que esa noche, todos mis universos paralelos habían sido masacrados en esa extraña habitación de paredes, techo y pisos blancos.

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36 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ¡Menudo susto! Tus varios otros YOs en acción.

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    1. No sabes el descontrol que era 😂

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  2. Mili S dice:

    Me ha encantado, he estado leyendo con cara de asombro todo el post 😂😂

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    1. Jajaja muchísimas grácias!😊
      Saludos! Nos leemos

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  3. carlos dice:

    Me recordó a uno de esos laberintos de espejos. Un buen relato. Gracias por compartirlo.

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    1. Gracias por la lectura Carlos.
      Que bueno eso del laberinto de espejos, saludos.

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  4. Writer dice:

    Está increíble tu entrada hermano.
    Saludos.

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    1. Muchas gracias!!
      Abrazo gigante

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  5. Fantástico, estuve metido todo el rato.

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    1. Gracias Marcel! 😊
      Saludos, nos leemos

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  6. lisemelino dice:

    Fabián, creo que creo en eso… Todo puede ser en ése, nuestro cosmos insondable.

    Un abrazo para tí…

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    1. Otro gran abrazo para tí
      Gracias por la lectura y por el créer.
      Saludos

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  7. rguerreroc89 dice:

    Me fascino, esta genial…seria genial hasta para realizar un cortometraje, claro que seria con tu permiso, aunque seria un trabajazo realizarlo.

    Tienes un talento increíble, yo no soy tan experimentado con las historias, pero las tuyas son, literalmente, de otro mundo.

    Un placer leerte.

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    1. Muchas gracias!
      Sería genial sólo de imaginarlo hacer un cortometraje😂
      Gracias por tomarte un tiempo para leerme.
      Abrazo gigante

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  8. Gabriela Amay dice:

    Guao!!! No tienes idea cómo me enganchó la historia… tengo mil cosas qué hacer, pero fue leer unas líneas y ya no poder parar. Me encantó 🙂

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    1. Jaja muchas gracias, y perdón por la interrupción de las tareas 🙂
      Saludos, nos leemos

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  9. Jess dice:

    Me imaginé la película tal cual en mi mente Fabián, jeje, te felicito por tu narrativa y espero leer tus otros post… 🙂

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    1. Hola Jess!
      Muchas gracias y me alegro que te guste!
      Saludos 😊

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  10. Poli Impelli dice:

    Para variar, me he reído a lo grande (y sin mates porque ya es madrugada). Te imaginé allí, se me hizo real el sueño, y por supuesto me quedo con el mensaje. Somos un pedacito de todos. 😉
    Abrazos!

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    1. Jaja gracias Poli, me alegro que te hayas divertido 😁 y que seas un pedazo grande del afecto que el que escribe recibe.
      Un abrazo gigante!

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  11. por un momento imagine toda la escena y no se por que me acorde de Matrix. Sin dudas el relato la lugar a la imaginación del lector.
    🙂

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  12. Te felicito… buena historia

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  13. Zoe Ruiz dice:

    Magnífico giro encontrarse con uno mismo mismo. Pasar de ser el escritor de un personaje que resulta ser quien te escribe, es un juego estilo Estcher que siempre me ha fascinado.
    Saludos Fabian!!

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    1. Muchas gracias Zoe! Me alegro que te haya gustado 🙂
      Saludos, nos leemos.

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      1. Zoe Ruiz dice:

        Por partida doble: acá y twitter.

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  14. metziadebir dice:

    Ya veo que es posible enfrentar mi desorden de personalidad múltiple, si digo que son universos parealelos se verá más normal. Gracias por el relato.

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    1. Gracias a vos por el recorrido que estás haciendo 😊

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      1. metziadebir dice:

        Honestamente ya te había leído, pero así como por encima, me llamo la atención tu poema del sacrificio y su mensaje muy concreto… decidí dejar a Benedetti y dedicarte más tiempo… Puedo hacerte varias preguntas?

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      2. Obvio, las que quieras. Igual es un sacrilegio dejar Benedetti para leerme.

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      3. metziadebir dice:

        Es como dejar a Benedetti y ponerme a conversar con alguien que está vivo. El sacrilegio está en buscar nuestro pensamiento en las palabras que ya fueron, obviando las que están vivas. Uno aprende de todas las personas, lo más importante conversando.

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