Sin Cadenas sobre los pies

Levantarse un día, bostezar los sueños, estirar las mañas. Acercarse a la ventana, correr las broncas y dejar que la luz te rompa la jeta. Dejarse, dejarse acariciar por el disfraz, por el guante blanco que esconde la mano sucia.

¿Y si volvemos para atrás?

Si nos alejamos del mimo de la falsedad y sacamos la cara de la luz. Juntamos las broncas y las mañas. Nos tragamos los sueños y nos acostamos.

Y soñamos con noches de luna grande con un ojo, nariz y boca, media luna grande en realidad, de perfil. Cielos despejados, estrellas luminosas de cinco puntas. Nubes de cartón, pintadas con esponjas viejas, de color blanco sucio. El suelo de un verde vivo. De árboles de troncos uniformes y  marrones intensos, copas grandes de formas semejantes a las nubes, del mismo verde que el suelo. Al costado, una casa. Blanca. De techo dos aguas. La torre de una chimenea aparece en lo alto. Una puerta semicírculo en el medio. Una ventana redonda a la derecha, con líneas cruzadas, haciendo de rejas. Un camino ondulante, iría desde la puerta hasta el bosque. De fondo, dos picos de montañas a medio dibujar.

Jardín de infantes, fibrones de colores, manos sucias de tempera. Patios de baldosas flojas, de rodillas raspadas, de banderas izadas.

Cuna de sueños, descubridores de mañas. Hacedor de broncas, luz de jeta. Amantes de los disfraces de héroes y princesas.

La infancia juega con hilos, la adultez con cadenas.

¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez?

¿Cuánto hace que nada te sorprende? Que no se te cae la mandíbula y se te salen los ojos.

¿Cuánto hace que no te emociona una pelota de fútbol nueva o una muñeca?

No es que ya no nos importe nada, no es que ya nada nos conmueva.

Es que las mejores preguntas, ya han sido resueltas en la infancia.

Ahora solo nos queda jugar como tontos, creyendo que recordamos las reglas, admirando progresos ajenos, palmaditas en la espalda.

En esto pensaba el otro día, mientras miraba un grupo de chicos jugando a la pelota en una plaza. Hasta que la pelota sale de la cancha imaginaria y le va a parar a un señor de unos sesenta años. Y el hombre, sin dejarla frenar, sin pararla. Le clavo la punta de su mocasín bien abajo, elevándola y golpeándola suavemente hizo tres jueguitos, uno con la rodilla, manchando ligeramente su pantalón de gabardina pinzado, y luego la devolvió a puro empeine.

Volví a mi cuaderno a agregar: Los viejos también se saben las reglas,se saben las mañas, se saben los sueños en las arrugas de la piel.

La seriedad nos está costando la vida. El juego de las cadenas de los pies, es más aburrido cada día. No sé quién lo propuso ni quien lo sostiene, muchos menos como dejarlo. Solo espero con resignación, que cuando sea viejo y me llegue una pelota a los pies, pueda estar a la altura de mi infancia.

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24 Comentarios Agrega el tuyo

  1. mabm dice:

    ¡¡¡¡Magistral!!!!

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  2. Brutal !! Muy, nuy bueno !! Ha sido, de repente, un sacudón. Gracias !!

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    1. Muchas gracias, me alegro que guste! 😊

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  3. Precioso. Lo que escribes no deja de ser un soltar las cadenas y manejar los hilos 😉
    Gracias por estas reflexiones!

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    1. Muchas gracias por el comentario! 😊 por la lectura y por el tiempo. Saludos, nos leemos.

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  4. Daxiel dice:

    …porque en el empeine de se hombre viejo, esta todavía la vista del niño por dentro, y de seguro se sorprende, de la tecnología, pero admira la hidalguía, susurra valentía, pero desprecia la vanidad o la mentira, porque sus códigos de niño, no se pierden en los pliegues de su arrugada piel, su mente le es fiel a los contratos de la vida en la niñez, donde la universidad de la calle, le otorgo el titulo mas honorable, que es el ser y no el parecer…☺ Excelente Fabian, placer leerte.

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    1. Muchas gracias por el aporte y la lectura! Saludos

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  5. Mukali dice:

    Gran final. Muy buena reflexión.

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    1. Muchas gracias por leer y comentar! Saludos

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  6. Lo amé… Solo me quedé pensando que nunca es tarde para estar a la altura de la infancia, para qué esperar a “estar viejo”, dejarse maravillar por lo que se esconde detrás de la cotidianidad es una fortaleza de los corazones sensibles y demostraste tener uno al permitir que esa escena inspirara un escrito tan bonito.

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    1. Gracias por el agradable comentario 😊, creo que el “esperar” es nuestro estado de reposo. Nuestra muerte es una espera. Cuando más sensibles y escurridizos más podremos disfrutar y alargar esa espera final, supongo.
      Saludos, gracias por leer!

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  7. martín mehsen dice:

    Excelente Fabian. El fútbol muchas veces permite reflexiones profundas de otros temas. Este podría ser uno de esos ejemplos. Un lujo y felicitaciones!

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    1. Muchas gracias Martin! Un placer descubrirte, nos estamos leyendo.
      Saludos!

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  8. L.Rueda dice:

    Magnifico!! Cercano, cotidiano, original y con valores. chapó

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  9. ¿En serio? ¿Esperar con resignación que cuando seas viejo y te llegue una pelota a los pies estés a la altura de la infancia? pues yo prefiero estar a la altura de la infancia cada día de mi vida.
    ¿Esperar a ser viejo para golpear la pelota antes de lanzarla? Pues yo prefiero buscar la pelota y compartir el juego con los niños cada vez que se me presente la oportunidad.
    Yo me levanto cada día pensando que puede ser el ultimo por lo que no lo desperdicio lamentando o llorando o haciendo únicamente lo que siempre hago, yo busco en cada día la ilusión la pasión la contemplación de todo lo que me rodea, a veces esas cosas me proporcionan una gran satisfacción personal y me aportan la energía necesaria para hacer todo aquello que tengo que hacer con responsabilidad. Disfruto de todo lo que me encuentro y trabajo para buscar cosas que disfrutar. Aprendo de todo lo que me rodea y aprendo todo lo que me puede enseñar.
    De los niños su ilusión, su naturalidad, su energía, su pasión, su valentía, sus ansias de aprender, su inocencia, su alma libre de contaminación…
    De los jóvenes su fuerza, su vitalidad, su confianza, sus ganas de cambiarlo todo para mejorar, sus aspiraciones de futuro, su ilusión , su empeño de lograr lo que quieren, su tenacidad, su obstinación para lograr metas…
    De los adultos prefiero aprender de las mujeres la verdad. De su dedicación a los demás, de su lucha para lograr sus metas, de su habilidad para hacer que los demás piensen que todo va bien, de su capacidad de trabajo, de la capacidad que tiene para ocultar el dolor, de su gran inteligencia para el hogar, de su resignación hasta el punto de no pensar en ellas… hasta el punto de poder desaparecer para el mundo. Cuando quiero aprender de ellas busco en sus ojos, y puedo ver un manantial cristalino que a veces te da confianza y sosiego, mientras que otras veo sufrimiento y tristeza y sin embargo cuando les pregunto sonríen diciendo: Nada, todo va bien. Mientras escapa una lagrima brillante y pequeñísima. Otras veces veo tanta pasión que me hacen sentir pequeña, otras determinación con una pizca de genio, otras incluso veo lo que no debo aprender. Pero lo que más veo es pasión, pasión que a veces está encerrada en un cofre de cristal con un candado grande y pesado, un candado más grande que la propia persona, que el alma, que todo el universo; de sumisión y abnegación y eso también me enseña, porque cuando lo veo aprendo a ser generosa, humilde, luchadora, honesta conmigo misma, a querer ayudarla para romper ese candad buscando el modo de abrirlo junto a ella, intento que pueda ver todo lo que encierra ese cofre, todo cuanto brilla su alma, todo cuanto puede ofrecer, todo cuanto tiene que quererse, todo cuanto significa para mí.
    Y por supuesto de los que más quiero aprender es de los ancianos. Con ellos lo primero que aprendo es a ser comprensiva, cariñosa y muy diplomática, de su sabiduría, sufrimiento, ilusión y fuerza para seguir luchando.
    Siempre he dicho que ellos y los pequeños son “las niñas de mis ojos” y por ellos me puedo convertir en un velociraptor, rápida, pequeña y letal, con más dientes que cuerpo, con más rabia que prudencia, con más contundencia que timidez, con más inteligencia que fuerza. Por ellos si es preciso me transformo y paso a ser una pequeña mariposa de vivos colores a un titán fulminante sin puntos débiles.
    ¿Y del amanecer? ¿Acaso hay algo que pueda aportarte más confianza e ilusión?
    ¿Y del atardecer? ¿Acaso hay algo que te pueda hacer soñar más?
    ¿Y de las flores e insectos? ¿Acaso hay algo que parezca más simple pero que te hagan sentir más insignificante?
    ¿Y de la lluvia? ¿Acaso hay algo que te haga meditar más?
    Pero ¿qué pasa si no hay nada que te da la sensación de que viva a tu alrededor? ¿Acaso hay algo que te haga sentir más vivo y especial?
    Pero ¿qué pasa si sientes unas pesadas cadenas en los pies que impiden ver o sentir nada mas? ¿Acaso has levantado la vista de ellas y mirado a tu alrededor? la pelota los niños, las mujeres, los ancianos, los amaneceres, los atardeceres, los insectos, la lluvia, el cielo estrellado, la luna, el mar, las montañas, el viento, el silencio, el susurro…
    Quizás solo tenemos que mirar y no ver, quizás solo tenemos que escuchar y no oír, quizás solo tenemos que hacer y no desear, quizás solo tenemos que vivir y no esperar a tener que vivir, quizás no solo tienes que observar el dibujo, sino participar en la pequeña obra del artista, enseñándole a hacer mariposas con rombos, flores grandes, más grandes que la propia casa de vivos colores, un rio serpenteante entre las montañas con peces voladores y brillantes, unas libélulas persiguiendo a un conejo con preciosas orejas, y un gigante arcoíris que se vea entre las nubes como autopista para pequeños unicornios.
    Mi vida me enseña a ser quien soy, pensar en mi muerte me enseña a vivir como soy. Cuando llegue el momento quiero sentir la satisfacción de que he vivido en el mundo, no que he pasado por él, y me gustaría que aquellos que se han cruzado conmigo en sus vidas y para los que he significado algo, hayan aprendido lo bueno que les he enseñado y que mi aportación en ellos haya sido todo lo bueno que les he ofrecido.

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    1. Gracias por el comentario!
      Saludos.

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  10. Poli Impelli dice:

    Excelente, me encantó la reflexión cierta y potente, y cómo lo has contado, maravilloso!

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    1. Muchas gracias Polii😊😊

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  11. Ojalá dice:

    La seriedad , también este tema ronda en mi cabeza, más bien el exceso de seriedad, es que se nos pega como chicle difícil de sacar…
    Excelente letras, gracias por compartir

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    1. Gracias por la lectura! Y el comentario! Una vacuna antiseriedad necesitaríamos.

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