Guerra de los mundos.

 

Los adultos creen que ganan, siempre lo creen. Asumo que debe ser por su condición de mandón, por su “experiencia” y en menor escala por su altura y su mirada hacia abajo. Creen que ganan porque impusieron las reglas del mundo. Son ellos, los que nos dicen que está bien y que no. Ellos tienen el visto bueno de la sociedad para gritar e incluso zamarrear a un niño. Tienen a la prensa de su lado. Deciden incluso qué día es bueno y que día no, para salir a jugar. Como si las muñecas no pudiesen hablar bajo la lluvia, o la pelota no rodase.

Los adultos nos encasillan la vida, nos la fraccionan. Lunes, Martes, Miércoles, años, meses, semanas, cuatro horas de jardín, tres horas semanales fútbol, dos horas semanales natación, tres horas diarias para jugar*.

*Dependiendo de su humor.

Los adultos odian las risas fuertes, las corridas, la energía. Y aman el aburrimiento, el paso de las horas, dormir. De pronto empiezan a fumar, a beber alcohol, a infringir sus propias normas, a excederse. En definitiva viven con miedo, y el verdadero miedo de los adultos es vivir en un mundo controlado por los niños. Temen perder su imperio.

Los niños al mando ordenarían eliminar de inmediato las rutinas insolentes que atentan contra las risas estridentes. Obligarían a todos a jugar hasta quedar extasiados, para luego recién cumplir tareas para ganar un sueldo. Los sueldos serian vueltos de mandados, y alcanzaría para todos. Se terminarían los status sociales, y toda esa mierda adultera. Los impuestos serian caramelos. Los bancos rebosarían de golosinas. Las cárceles estarían llenas de roperos sospechosos.

La gente se encontraría en una esquina, se dirían su nombre. Luego, con timidez, uno preguntará ¿Quieres ser mi amigo? para después perderse corriendo juntos en la misma dirección.

Se eliminarían profesiones que parecerían inútiles desde el punto de vista de los niños. Las calles estarían llenas de superhéroes, de médicos, de bomberos, incluso de astronautas. De hecho en dos años seguramente descubren otro planeta habitable.

Se eliminaría la maldad en su totalidad, quedaría la maldad inocente que es fácil de batallar. Se eliminarían los accidentes de tránsito, ya que las bicicletas y los triciclos cuentan con la medida de seguridad que los autos no, el dominio del niño por sobre la prisa del tiempo. Nadie llegaría tarde a ningún sitio, nadie tendría conciencia suficiente sobre la muerte. Ningún niño dejaría tener de hambre, sentir frió, estar triste a ningún otro igual.

Los adultos, vivirían como locos, forzando las risas para no ser mandados a un rincón con un sombrero humillante. Jugarían hasta caer agotados esperando un medico infante que lo devuelva al ruedo. Y morirán extrañando sus leyes.

Y algún día los niños que dominaron el mundo crecerán y lo harán plenos, y los que soñaron ser astronautas ya no serán empleados de un banco, y las que soñaron ser superhéroes no serán cajeras de supermercados. Y el mundo será un lugar menos triste, y más justo. Y cederán el poder nuevamente a los más chicos.

Y un día se narrará una historia terrorífica, de adultos apurados, de vidas aburridas, de amistades fingidas, de egoísmo aceptado, de solidaridad culposa. De leyes impuestas para vivir una vida en la clandestinidad, ya que sus propias miserias los obligaban a mantener la imagen ante todo. Y esta historia negra, servirá para tomar conciencia y no volver a ceder el poder jamás.

Cuando era chico y sentía alguna inquietud, me refugiaba en los adultos y su capacidad de serenarme era superflua. Ellos tenían la virtud de no sentir miedo, eso los volvía inmunes a todos los demonios que se escondían en el ropero. Pero ahora que soy adulto, me doy cuenta que vivo con miedo de que mis hijos noten que estoy aterrado. Pero el manual del adulto ordena socavar toda duda de los pequeños, fingir autoridad y con una mística de superhéroe mostrar que el ropero está vacío. Que no hay más demonios que los que aparentan dominar el mundo.

Los adultos van ganando, y yo ahora estoy en el bando de los malos cumpliendo mi rol. Mi hijo viene con su capa de Batman y me atrapa, me reduce y me encarcela. Y yo no sé si sigue jugando ingenuamente o si realmente y de una vez por todas, arrancó la revolución.

 

 

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13 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Guadalupe dice:

    Siempre es un placer leerte Faby!!

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  2. Realmente somos nosotros ,los adultos los héroes …pues tenemos que meter en un cajón ….tantas cosas ….y seguir adelante día tras día ,conformándonos con abrirlo de vez en cuando y mirar ……y después cerrarlo otra vez ,aunque nunca del todo .

    Pero ,los que nos salvan de verdad , son
    ELLOS.

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  3. lustysecrets dice:

    Impresionante!!! Me ha encantado!

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  4. Muy bueno Fabian, me ha gustado mucho!

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    1. Muchísimas gracias! Por tomarte el tiempo de leer y comentar 😄.
      Nos estamos leyendo, saludos!

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      1. Claro que sí! Ya te escribiré…un abrazo

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  5. kutukamus dice:

    And history repeats itself.. Quite an enjoyable read-I
    And I sure like the double double-decker picture! 🙂

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    1. Thank you very much for reading and commenting.
      I’m glad you enjoyed it.
      Greetings.

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  6. Precioso! ❤ Lo he leído con una enorme sonrisa en la cara 🙂 🙂 🙂

    Saludos!

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    1. Me alegro mucho que lo hayas disfrutado!
      Y como he aprendido de los niños cuando son adulados, procederé a sonrojarme.

      Saludos! Nos leemos 😊

      Le gusta a 1 persona

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