El mal de amores del lateral derecho.

La última vez que había visto la pelota, el sol le daba pleno en el techo de la cabeza, y ahora ya le daba sombra sobre el carril derecho. Carril desolado. La redonda iba y venía por el andarivel izquierdo sin muchos ánimos de volver a caerle a él. Tanto el volante izquierdo rival como…